- El mecanismo digital ha alcanzado a cerca de 52 mil personas trabajadoras durante 2026, según la Secretaría del Trabajo estatal.
El Estado de México ha validado más de 2 mil 200 autoverificaciones laborales en lo que va de 2026, un mecanismo mediante el cual los centros de trabajo revisan de manera voluntaria y en línea si cumplen con las normas laborales, salarios, prestaciones y condiciones de seguridad.
De acuerdo con la Secretaría del Trabajo estatal, el procedimiento ha alcanzado a cerca de 52 mil personas trabajadoras y busca fortalecer el cumplimiento de la normativa antes de que sea necesaria una intervención de la autoridad.

La autoverificación es gratuita y no sustituye las inspecciones laborales. Su objetivo es que las empresas puedan identificar y corregir posibles incumplimientos, mientras las autoridades mantienen sus facultades de vigilancia y sanción.
El tema fue abordado durante la primera Mesa Territorial del Corredor Metropolitano de la Ciudad de México por el Trabajo Digno, la Formalización y la Empleabilidad, realizada como parte del convenio firmado en mayo entre las autoridades laborales del Estado de México y la Ciudad de México.
Durante el encuentro también se discutió la posibilidad de coordinar acciones de inspección en la zona metropolitana, particularmente ante los cambios que ha experimentado el mercado laboral.
Uno de los retos señalados fue el crecimiento de las nuevas modalidades de trabajo, incluidas las plataformas digitales, que plantean desafíos para garantizar derechos laborales y condiciones adecuadas para quienes se desempeñan en ellas.
Para las autoridades, el reto consiste en avanzar de un modelo basado únicamente en visitas y sanciones hacia uno que también permita detectar riesgos y prevenir incumplimientos.
La coordinación entre el Estado de México y la Ciudad de México busca establecer mecanismos conjuntos de vigilancia y prevención en el Corredor Metropolitano, donde miles de personas trabajan diariamente más allá de los límites administrativos de ambas entidades.
El avance de las autoverificaciones coloca ahora el desafío en medir no sólo cuántos centros participan, sino cuántos incumplimientos se corrigen y qué cambios concretos generan para las condiciones laborales de las personas trabajadoras.


